¿Tienes patrimonio y no sabes cómo organizar tu divorcio?
jueves, 27 de noviembre de 2025
Equipo de comunicación
Cuando un divorcio afecta a una pareja con un patrimonio relevante —inmuebles, inversiones, cuentas, participaciones empresariales o bienes heredados— la ruptura deja de ser únicamente un proceso emocional y se convierte en una cuestión jurídica y económica de primer orden. En estos casos, el modo en que se organice el patrimonio condiciona no solo el reparto de bienes, sino también la estabilidad futura de cada miembro de la pareja.
En España, el tratamiento de los bienes durante el divorcio depende directamente del régimen económico matrimonial: gananciales o separación de bienes. Este régimen determina qué forma parte del patrimonio común, qué bienes se consideran privativos y cuáles deben valorarse o liquidarse. Cuando no se ha hecho una planificación adecuada, o existe confusión entre titularidad y aportación, el proceso puede derivar en conflictos, retrasos y decisiones judiciales que podrían haberse evitado.
Por eso, antes de iniciar cualquier procedimiento de divorcio —especialmente cuando existe patrimonio significativo— es fundamental conocer cómo funcionan los regímenes económicos, qué bienes pueden entrar en disputa y cómo se organiza la liquidación para proteger los intereses de cada parte.
¿Qué pasa con el patrimonio en un divorcio? El papel del régimen económico
El punto de partida para entender cómo se reparte el patrimonio en un divorcio es el régimen económico matrimonial, que actúa como marco legal para determinar qué bienes pertenecen a ambos cónyuges y cuáles son privativos de cada uno.
En España, los dos regímenes más comunes son:
1. Sociedad de gananciales
Es el régimen más habitual en gran parte del territorio español (salvo comunidades con derecho civil propio, como Cataluña o Baleares, donde el régimen por defecto es la separación de bienes). En gananciales se consideran comunes, por regla general, los bienes adquiridos durante el matrimonio, con independencia de quién figure como titular.
Esto incluye:
- Ingresos de ambos cónyuges
- Inmuebles comprados durante el matrimonio
- Vehículos, mobiliario y bienes duraderos
- Cuentas bancarias donde se ingresan salarios comunes
- Inversiones realizadas con dinero ganancial
Sin embargo, son privativos (salvo prueba en contrario):
- Bienes adquiridos antes del matrimonio
- Herencias y donaciones recibidas a título individual
- Bienes comprados con dinero privativo debidamente acreditado
El reto en muchos divorcios surge cuando hay mezclas económicas: por ejemplo, un inmueble privativo mejorado con dinero común, o una inversión mixta donde existen aportaciones de ambos.
2. Separación de bienes
En este régimen cada cónyuge conserva la propiedad de los bienes que adquirió antes y durante el matrimonio. Es un régimen que aporta claridad, pero no elimina por completo las zonas de conflicto. Es frecuente que uno de los cónyuges reclame reintegros por aportaciones realizadas al patrimonio del otro, o que se discuta si determinadas mejoras deben compensarse económicamente.
En ambos regímenes, además, no solo se analizan los bienes: también las deudas pueden ser comunes o privativas, y su distribución en el divorcio puede tener un impacto significativo.
Por tanto, el régimen económico matrimonial condiciona por completo la forma en que se organiza y reparte el patrimonio. Conocerlo desde el inicio permite preparar un divorcio más ordenado, evitar disputas y proteger adecuadamente los bienes de cada parte.
Gananciales: cómo se reparten los bienes comunes
Cuando el matrimonio está sometido al régimen de gananciales, el divorcio supone la disolución de la sociedad de gananciales y, con ello, la necesidad de inventariar, valorar y liquidar todos los bienes y deudas comunes. Este proceso puede ser sencillo cuando el patrimonio es reducido, pero se complica notablemente cuando existen inmuebles, inversiones o activos difíciles de valorar.
¿Qué bienes se consideran gananciales?
Por regla general (arts. 1347 y siguientes del Código Civil), son gananciales:
- Los bienes adquiridos a título oneroso durante el matrimonio
- Los ingresos de cualquier trabajo o actividad profesional
- Los frutos, rentas y rendimientos de bienes privativos
- Las inversiones o adquisiciones realizadas con fondos comunes
- Cuentas bancarias donde se han depositado ingresos matrimoniales
Bienes privativos que pueden generar conflicto
Aunque los bienes privativos no se reparten, sí pueden originar controversias por:
- Mejoras realizadas con dinero común en un bien privativo
- Pagos de hipoteca de un bien privativo efectuados con dinero ganancial
- Inversiones mixtas, por ejemplo, vivienda comprada parcialmente con dinero privativo y parcialmente con dinero común
- Aportaciones no documentadas, que dificultan acreditar el origen del capital
En todos estos casos, el cónyuge perjudicado tiene derecho a reintegros o compensaciones económicas que deben calcularse con precisión.
Cómo se reparte la sociedad de gananciales
El proceso habitual consta de tres pasos:
Inventario de bienes y deudas
- Se identifican y clasifican los bienes gananciales y privativos
- También se incluyen las deudas comunes contraídas durante el matrimonio
Valoración del patrimonio
- Se tasan los inmuebles
- Se determina el valor de vehículos, inversiones, cuentas bancarias, negocios, etc
- En casos complejos pueden intervenir peritos o auditores
Liquidación y adjudicación
- Cada cónyuge recibe bienes por un valor equivalente al 50% de la masa ganancial.
- Si no es posible dividir físicamente un bien (por ejemplo, una vivienda), se vende o se compensa económicamente a una de las partes
El régimen de gananciales, en teoría sencillo, puede volverse especialmente complejo cuando existen empresas, patrimonio financiero, bienes heredados parcialmente, o inversiones a nombre de uno solo de los cónyuges.
Por ello, la intervención de un profesional especializado es clave para evitar desequilibrios y asegurar una liquidación justa y conforme a derecho.
Separación de bienes: aparenta ser sencillo, pero no siempre lo es
El régimen de separación de bienes, común en territorios como Cataluña o Baleares y elegido voluntariamente en muchas otras comunidades, suele considerarse la opción “más sencilla” para organizar un divorcio. Sin embargo, la práctica demuestra que también puede generar conflictos cuando el patrimonio es elevado o existe una mezcla de aportaciones y gastos durante el matrimonio.
¿Qué se considera bien privativo en separación de bienes?
Con carácter general, son privativos:
- Los bienes adquiridos antes o durante el matrimonio por cada cónyuge
- Las rentas o ingresos obtenidos individualmente
- Herencias y donaciones
- Bienes adquiridos exclusivamente con dinero privativo
En teoría, cada uno mantiene lo que compró y lo que tiene a su nombre. Pero en la práctica, esta regla se complica cuando no existe una clara separación financiera dentro del matrimonio.
Zonas de conflicto más habituales
Incluso en separación de bienes, pueden surgir controversias relevantes:
1. Aportaciones económicas entre cónyuges
Si uno ayuda al otro a adquirir un bien (por ejemplo, pagando parte de la entrada de una vivienda privativa o amortizando cuotas hipotecarias), puede existir un derecho de crédito o reintegro que debe valorarse cuidadosamente.
2. Mejoras o reformas en bienes privativos
Las mejoras realizadas con dinero común o con aportaciones del otro cónyuge generan compensaciones económicas. Esto es frecuente en viviendas privativas reformadas durante el matrimonio.
3. Mezcla de fondos
Cuando se mezclan fondos privativos y comunes en una misma cuenta o inversión, se pierde claridad sobre el origen del dinero. Esto puede dar lugar a discusiones sobre la naturaleza del bien o sobre reintegros pendientes.
4. Empresas y participaciones societarias
Aunque la titularidad sea privativa, la participación del otro cónyuge en la actividad del negocio, o las aportaciones indirectas (por ejemplo, cubrir gastos comunes para permitir el crecimiento de la empresa), puede generar reclamaciones complejas.
La separación de bienes ofrece más claridad que los gananciales, pero no elimina la necesidad de analizar cada caso con detalle. La existencia de aportaciones, mejoras, financiación compartida o trabajo indirecto en la actividad económica de uno de los cónyuges hace imprescindible documentar, justificar y valorar con precisión cada operación.
En divorcios con patrimonio relevante, incluso bajo separación de bienes, es habitual recurrir a abogados especializados y, en ocasiones, a peritos económicos para calcular compensaciones y evitar desequilibrios.
Cómo se valora y reparte un patrimonio complejo
Cuando una pareja acumula un patrimonio significativo, el divorcio exige un análisis minucioso de cada activo. No basta con dividir “al 50%”: es necesario identificar, valorar y clasificar todo el patrimonio, así como las deudas asociadas. En muchos casos, esta fase es más importante —y más delicada— que el propio procedimiento de divorcio.
Adjudicar el bien a uno de los cónyuges y compensar económicamente al otro.
El proceso comienza con la elaboración de un inventario que debe incluir:
- Inmuebles y propiedades urbanas o rústicas.
- Vehículos.
- Cuentas bancarias y depósitos.
- Fondos de inversión, acciones y otros activos financieros.
- Planes de pensiones y productos de ahorro.
- Participaciones en sociedades o negocios familiares.
- Herencias y donaciones.
- Deudas hipotecarias, préstamos y obligaciones comunes.
Este inventario debe clasificar qué bienes son gananciales (o comunes) y cuáles son privativos, así como detectar posibles mezclas de patrimonio que puedan generar compensaciones.
Vender el inmueble o activo y repartir el importe.
Para evitar conflictos, la valoración debe basarse en criterios objetivos:
- Inmuebles: se recurre a tasaciones oficiales o valoraciones inmobiliarias de mercado.
- Negocios y participaciones empresariales: su valoración requiere análisis contables, flujos de caja, balances actualizados y, a menudo, informes periciales especializados.
- Inversiones financieras: se valoran según el estado actual del mercado y la documentación disponible.
- Bienes muebles y vehículos: pueden valorarse mediante guías oficiales o tasaciones profesionales.
La intervención de especialistas es habitual cuando el patrimonio incluye activos complejos o de difícil valoración.
Mantener la copropiedad temporalmente, aunque suele ser una solución excepcional.
Una vez valorados todos los bienes, el reparto depende del régimen económico:
- En gananciales, cada cónyuge tiene derecho al 50% del valor total del patrimonio común.
- En separación de bienes, cada uno mantiene lo que es suyo, pero pueden existir créditos o reintegros si hubo aportaciones mutuas.
Cuando no es posible dividir un bien indivisible (como una vivienda o una empresa), existen varias opciones:
- Adjudicar el bien a uno de los cónyuges y compensar económicamente al otro.
- Vender el inmueble o activo y repartir el importe.
- Mantener la copropiedad temporalmente, aunque suele ser una solución excepcional.
Documentación: clave para evitar conflictos
La documentación financiera, fiscal y registral es esencial. La falta de documentos puede complicar el proceso, ralentizar la valoración e incluso generar decisiones judiciales desfavorables.
Conclusión y recomendaciones esenciales
Cuando existe patrimonio, un divorcio requiere algo más que acuerdos emocionales: exige claridad jurídica, orden documental y una estrategia que evite errores costosos. Conocer el régimen económico matrimonial, diferenciar entre bienes privativos y comunes y valorar correctamente el patrimonio son pasos imprescindibles para garantizar un reparto justo y evitar conflictos innecesarios.
Si te encuentras ante un divorcio con bienes, inversiones o negocios de por medio, contar con asesoramiento especializado es la forma más segura de proteger tus intereses. En estos casos, una revisión profesional del patrimonio, de la documentación y de las posibles compensaciones económicas marca la diferencia entre un proceso ordenado y un conflicto prolongado.
El equipo de GRÀCIACALBET puede ayudarte a analizar tu situación, organizar tu patrimonio y planificar un procedimiento de divorcio que proteja tus derechos y garantice soluciones equilibradas.